domingo, 9 de diciembre de 2012

Plantándole cara a la crisis

Ya conocéis cuál es mi actitud ante un problema: abordarlo con decisión aunque sea de forma simbólica. Siempre será mejor que tengamos la sensación de que podemos hacer algo para afrontarlo que dejarnos llevar por el pesimismo y la lamentación.

Y con la crisis actual sucede lo mismo. En nuestras manos está la decisión de encararla poniendo en marcha las estrategias más adecuadas para capearla e incluso para sacar provecho de ella.

De momento, nosotros hemos aplicado en casa la "regla del 30%". Es decir, si el incremento de la vida y los recortes salariales vienen a suponer, por término medio, un 30% menos de poder adquisitivo, pues habrá que recortar también gastos en ese mismo porcentaje. Veámos donde estamos aplicando la tijera:

En el apartado consumo de luz hemos sustituído casi todas las lámparas de la casa por bombillas LED. Ya tienen un precio asequible (más en los chinos) y podemos pasar de un consumo de 80 W a uno de 8 W por lámpara con la misma iluminación.

Nos hemos replanteado la utilidad de mantener conectado permanentemente el congelador. La verdad es que, al disponer de un supermercado cerca de casa podemos hacer con rapidez la compra todos los días. No es, por tanto, necesario que el motor del congelador de nuestro frigo esté funcionando constantemente. Mejor que gasten ellos en congelación que nosotros.

También hemos limitado el uso del horno. Es un gran devorador de energía. El capricho de comer una pizza en casa supone un derroche energético considerable.

Por supuesto mucha atención con las luces que se quedan encendidas inutilmente. No hay que tener pereza con el interruptor.

La calefacción a 21 grados. Si se nota fresquito pues a abrigarse un poco más. Un grado de diferencia supone un importante ahorro en la facturación mensual.

En el capítulo agua, casi todos los grifos de la casa se han equipado con aireadores reductores de presión. Ya hemos notado la bajada de consumo en la última factura. Como me afeito con maquinilla de cuchillas, en lugar de dejar el grifo abierto para limpiarla de vez en cuando, coloco el tapón en el lavabo y aclaro la maquinilla en el remanente de agua almacenada. Y, desde luego, siempre la ducha. Nada de baños en la bañera.

En el jardín vigilamos también el consumo de agua. El ideal sería utilizar para regar el agua de la ducha o de los lavabos pero, de momento, no he podido implementar el sistema para recogerla. Eso sí, aprovecho el agua de la olla express para regar los árboles ya que contiene muchos nutrientes de la cocción que son muy beneficiosos para las plantas.

El coche es, asímismo, un gran depredador energético. Hay que mantenerlo a raya. Usarlo lo menos posible. Como en los tiempos de abundancia adquirimos dos, uno de ellos está dado de baja y no lo movemos. Sólo de vez en cuando lo pongo en marcha para mantener el buen estado del motor.

Asociadas a estas iniciativas de reducción del consumo, hemos emprendido otras que también están dando muy buen resultado. Fundamental llevar un riguroso control de los ingresos y gastos mensuales. Hoy en día con la hoja de cálculo no hay excusa para seguir gastando sin control. Nosotros realizamos un presupuesto mensual de ingresos y gastos y, semanalmente, los domingos, evaluamos la evolución real de la economía familiar. Hace tiempo que comprobamos que, como es bien sabido, para mantener una economía holgada, no se trata de ganar más sino de controlar más el gasto.

Y también tratamos de ser autosuficientes en algunos capítulos. Por ejemplo, hemos comprobado que el limonero del jardín es muy agradecido. Dedicándole sólo un poco de tiempo, corresponde a nuestros desvelos y nos regala limones para toda la temporada. He conseguido nueces y almendras de árboles abandonados (hay muchos) que nos van a venir muy bien para el invierno. Un simple membrillero nos ha proporcionado suficientes frutos como para elaborar carne de membrillo para varios meses. Las colmenas del pueblo también aportan riquísima miel natural.

Si me apuráis hasta podríamos plantearnos la posibilidad de mantener dos o tres cabras (o una vaca) entre varias familias para disfrutar de riquísima leche fresca y natural. En este apartado, mi maestro John Seymour, se las sabe todas. Hace tiempo que adquirí su libro "El horticultor autosuficiente" y nunca me canso de hojearlo.

Finalmente, cada vez me convenzo más que se puede disfrutar con actividades sencillas -las de siempre- y pasártelo de maravilla sin tener que recurrir al ocio mercantilizado (y pagado). Por ejemplo pasear, ir en bici, charlar con los amigos, disfrutar de un día soleado, visitar una exposición, asistir a una charla, colaborar con alguna ONG...

1 comentario:

  1. ¡¡¡ Precioso libro el de Jhon Seymur !!!, yo tengo uno igual y lo he consultado muchas veces, el libro auténtico del agricultor autosuficiente que te da grandes ideas de consumo y aprovechamiento de lo que nos ofrece la naturaleza.Los tiempos que nos vienen están para organizarnos, porque en esta aventura de la crisis, todos estamos perdiendo mucho y el orden de gasto se hace imprescindible. Buena disertación, José Luís, buenos consejos reparte el profesor. Un abrazo de Javier.

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