viernes, 26 de enero de 2018

Una mota de polvo

Recientemente un amigo vino a visitarme a casa. Teníamos que realizar algunos trabajos conjuntos y nos pusimos ambos al ordenador. Al poco de comenzar nuestra tarea, a mi amigo le faltó tiempo para advertirme del polvo que -según él- se había acumulado en la pantalla del monitor.

¡Vaya!, no me había dado ni cuenta  -le dije- . Pero ahora mismo limpio ese dichoso polvo.

Como ya va siendo habitual, esta sencilla anécdota trajo a mi mente un montón de reflexiones que me gustaría compartir con vosotros.

En primer lugar el hecho de que, habitualmente, debido al devenir de los días y también acostumbrarnos a un entorno físico determinado, acabamos por no advertir aspectos que a otras personas ajenas no pasan desapercibidos. En este caso parece como si la percepción de la limpieza quedara algo amortiguada en lo que respecta a nuestro propio hogar y sin embargo se acentuara cuando visitamos una casa ajena.

Observo, por otra parte, que a mi me ocurre algo parecido cuando paseo por la ciudad: percibo con facilidad el descuido en la limpieza de las calles y el deterioro en el mobiliario urbano y los viales mientras que no mantengo el mismo grado de atención y los mismos criterios en mi propia vivienda.

Por extensión podríamos decir que lo mismo ocurre en otros ámbitos de la vida: barrio en el que vives, educación de los hijos, relaciones familiares, estilo de vida, etc. Generalmente obviamos muchos puntos importantes en alguno de esos ámbitos debido -precisamente- al hecho de habernos aclimatado a ese mundo sin considerar otros aspectos.

A veces ocurre que la falta de referentes puede inducirnos a pensar que lo que hacemos, decimos o pensamos se ajusta a criterios de normalidad y sin embargo pudiera alejarse mucho más de lo que creemos. Un día sí y otro también vemos por la televisión casos de individuos o familias que consideran normales situaciones a todas luces fuera de lo común.

En fin, amigos. Creo que deberíamos agradecer y escuchar a los que nos hacen observaciones constructivas sobre nuestros hábitos y costumbres. Más si son personas de nuestra confianza. No está mal, de vez en cuando, poner en solfa lo que creemos que está firmemente establecido.

¡Un saludo, peripleros!

1 comentario:

  1. Me ha gustado la entrada de consejo del día, filosofía pura y con razón,por lo demás quizá, lo horrible y la destrucción por la cara bonita sí sea motivo de llamada de atención, lo nimio y la Aira sin barrer, cuando uno tenga ganas,.... cosas sin importancia.He leído cuatro veces el artículo, igual no lo he entendido bien.Un saludo, José Luis.

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