viernes, 2 de junio de 2017

Más vueltas en torno a la vida

Hace poco, mi mujer recogió en la calle una cría de gorrión. Todavía no le habían salido todas las plumas. Al verla tan desvalida, la arropó y decidió llevarla a casa para alimentarla y tratar de sacarla adelante.

También hace unos días me encontré una pequeña araña por la casa. La verdad, me dio pena acabar con ella y decidí trasportarla hasta la calle. La dejé en un lugar resguardado del viento.

No hace mucho que decidí acabar con una plaga de hormigas que lo estaban invadiendo todo en el jardín. Aunque no me gusta utilizar productos químicos, esta vez recurrí a las piretrinas y solucioné el problema. Ignoro la cantidad de individuos que fallecieron.

Ayer mismo me quedé absorto durante un buen rato contemplando unas pescadillas que había comprado en el supermercado ¡Pobrecicas! -me dije- no han tenido tiempo para hacerse adultas.

Todos días colocamos en la olla o en la sartén algún ser vivo que nos  sirve de alimento. Vegetal o animal. Nos comemos algo que, anteriormente, había estado dotado de impulso vital. Alteramos -por así decirlo- el trayecto previsto para estos seres: crecer, reproducirse y morir.

Nosotros mismos estamos constituidos por la suma de muchas bacterias que, con el tiempo, se especializaron en distintas tareas,  unificaron su trabajo y acabaron constituyendo la entidad "ser humano". Tuvieron que perecer muchas de ellas hasta que el "trabajo" estuvo terminado.

No me digáis que no hay algo desconcertante, algo intrigante en la facilidad con la que la vida se crea y se destruye en nuestro planeta. Y también me llama la atención las elecciones que realizamos los humanos cuando queremos preservarla. El gorrión sí, pero las hormigas no. Tengo perros o gatos en casa pero me como tranquilamente los filetes de pechuga de pollo. Animales que se sacrifican en mataderos industriales...

Al final siempre la misma pregunta: el sentido de todo esto. ¿Para qué la vida? ¿para qué han existido los miles de millones de seres vivos que nos han precedido? ¿qué sentido tiene nuestra propia existencia?

1 comentario:

  1. Muchas veces me he hecho yo esa reflexión, maquinarias perfectas que destruye la evolución pero preparando la descendencia para seguir la especie. Nosotros somos una birutilla, un eslaboncillo en este proceso, llegamos, vemos y crecemos,...Y arruguicas al canto, la naturaleza manda .Saludos, José Luis.

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