viernes, 30 de diciembre de 2016

Balance del 2016. Previsión para 2017

Se acerca ya la Nochevieja y estas son buenas fechas para repasar, para hacer balance del año que pronto vamos a despedir. Evidentemente y también inevitablemente la revisión de lo más importante acaecido a lo largo del 2016 viene tamizado por mi propia visión de la jugada. Es pues ineludible el sesgo personal y así queda anunciado desde el principio.

Destacaré en primer lugar el episodio de ictus sufrido en el mes de julio del que -afortunadamente- me estoy recuperando bastante bien. Ha sido un toque de atención importante que, de alguna manera, me ha puesto en mi sitio.

Del proceso me ha quedado la enseñanza de aprender a adaptarme a la nueva situación: cuidar la alimentación, llevar una vida más ordenada... y tomar la medicación que ahora se hace ya insustituible. También he aprendido la lección de asumir que somos finitos, que a todos sin excepción nos llega la fecha de caducidad. La experiencia me ha aportado asimismo una visión más objetiva, más realista de lo que significa el paso del tiempo así como ver con más claridad que cuando nos toque el final, el mundo seguirá rodando por muchos, muchos años...

Dejando atrás el tema enfermedades, otra cuestión que me ha interesado sobremanera en este 2016, ha sido el de la exploración espacial. Y en este campo destacaría los avances que se van realizando en el conocimiento de nuestro sistema solar: la misión Huygens-Cassini  nos ha proporcionado una extraordinaria visión de Saturno, sus anillos y sus lunas. Y los descubrimientos sobre Titán y sus ríos y lagos de metano o los geiseres de Encélado o la constatación de una gruesa cubierta de hielo en Mimas, Tetis, Dione, Rea, Hipérion y Japeto, sólo por citar alguno de los 62 satélites del coloso anillado.

De Marte ya se sabe que en el pasado estuvo cubierto de agua y que esa agua, por motivos desconocidos, desapareció. Pero es muy probable que la huella de la vida todavía permanezca en ese planeta. El rover Curiosity todavía nos va a dar muchas sorpresas. Y ya se están preparando otras misiones para el año 2.020. De los americanos y de la parte europea. Así que los aficionados a la materia vamos a estar bien entretenidos.

Ya está claro que el agua es ubicua en el universo y que incluso planetas muy cercanos al sol como Mercurio disponen de ella en abundancia en las zonas de sombra de muchos cráteres.

El telescopio espacial James Webb está ya prácticamente montado. Cuando lo lancen en octubre de 2018 yo no me lo quiero perder. Se aventuran grandes descubrimientos una vez que esté operativo. Su campo de visión alcanzará casi hasta el punto del big bang o gran explosión ¡extraordinario!

La astrobiología también está viviendo un momento dorado. Se avanza a pasos agigantados. Me apostaría algo que de aquí a 2.020 se descubre algún tipo de vida en algún planeta o satélite del sistema solar.

La política nos ha proporcionado muchos titulares de prensa y bastantes quebraderos de cabeza y estoy de acuerdo con Iñaki Gabilondo que el tema de Cataluña va a erigirse en tema estrella en 2017.

Este año he tomado más conciencia de lo que le va a suponer al mundo el calentamiento por las emisiones de CO2. Según los expertos, el lapso temporal de las afecciones habrá que computarlo en cientos de miles de años. Eso da que pensar...

También me ha servido el año que finaliza para valorar en su justa medida el apoyo afectivo de la familia y de los amigos y la importancia que ello conlleva de cara a una vida emocional estable y equilibrada. Como seres sociales que somos, el apoyo de los demás es vital. Y sentirse querido y respetado coadyuva enormemente a la hora de tirar para adelante.

Muchos otros temas quedan en el candelero. Tiempo quedará para irlos desarrollando más adelante. De momento me despido deseándoos  a todos, amigos y amigas de Mi Periplo:

¡¡¡¡FELIZ NOCHEVIEJA Y FELIZ AÑO 2017!!!

1 comentario:

  1. Todos tus propósitos y entretenimientos se van a cumplir, tu visión y franqueza te auguran unos tiempos sosegados y ricos de espíritu, así se anda por la vida, amigo José Luis, no se puede pedir más. Un abrazo de Javier.

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