viernes, 25 de enero de 2013

Volví a Pradilla para San Sebastián

Se ha repetido el ritual. Este año de nuevo volví a Pradilla para disfrutar de la fiesta de San Sebastián. Y de nuevo llegué a emocionarme con el acompasado sonsonete de los músicos que acompañan la procesión y, especialmente, con la danza del paloteau que rezuma atavismo por todos los lados.


La visita fue corta pero intensa. Suficiente como para dar la bienvenida a la nueva luz con la que ya nos obsequia cada nuevo día. Intensa como para apreciar los sutiles matices de amigable complicidad entre los vecinos del pueblo. Afable en la disposición y acogida de los pradillenses.


El Ebro pasaba crecido, pero no detecté una gran inquietud entre los asistentes a la procesión. Para ellos, el domingo, 20 de enero era su día, el día de la fiesta de su santo: San Sebastián.


De nuevo pasaron por mi mente las celebraciones en Uncastillo. Las hogueras, las procesiones, el alboroto que se formaba esos días y al que nosotros, de chiquillos asistíamos alborozados.


Cuando entraban al santo por la puerta de la iglesia, una vecina se arrancó con un ¡Viva San Sebastián! que me recordó a "esñó" Pinta de mi pueblo. Se me puso carne de gallina y muchas imágenes de tiempos pasados desfilaron ágiles por mi mente.


Seguro que las personas necesitamos asideros, conectar con nuestras vivencias de la niñez, sentir que seguimos vivos y que empezamos otro nuevo ciclo vital y por ese motivo retornamos, volvemos a los orígenes, repasamos lo que fuimos, lo que vivimos...

1 comentario:

  1. Casi te entra frío recordando esas hogueras de San Sebastián en Uncastillo,en pleno mes de enero, con Raimundo de Pinta...., su viva San Sebastián, recordado, resonaba en la plaza. Fiestas y momentos que hemos vivido y que si te encuentras con celebraciones de otros lugares, la mente retorna a ¡¡¡ algo así, viví yo !!!...., en mi pueblo. Cada añada se repite la existencia...., los momentos...., las fiestas ...., los recuerdos...., con más o menos pelo...., esa es la vida, no olvidemos esos tiempos pasados porque fueron mágicos.. Un abrazo de Javier.

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