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domingo, 18 de mayo de 2014

Ingenua

Ingenua estaba tan tranquila debatiendo con otras compañeras sobre las últimas noticias aparecidas en el "Diario Geológico". De pronto se vio arrebatada por un fuerte impulso extractivo. Era mi mano que, asiéndola con fuerza, la llevó hasta el centro del campo fotográfico para quedar inmortalizada.


Si nos remontamos a sus orígenes, tendríamos que ir hacia atrás 4.568 millones de años, cuando se formó la tierra. Ingenua formaba parte del magma y vio como durante los primeros 500 millones de años de su historia , lluvias insistentes dieron lugar a los océanos. Después contempló el espectáculo de la emergencia de las primeras masas de tierra seca sobre el nivel del mar y la gestación de los continentes.

Observó, así mismo la colisión de un planeta fallido del tamaño de Marte contra el nuestro y cómo se engendró la Luna a partir de los restos del impacto.

En un determinado momento, el magma ascendió desde el manto terrestre y, en su recorrido se enfrió y cristalizó. Aquel evento constituyó, formalmente, el nacimiento de Ingenua.

Cómo acabó llegando a los campos de la huerta zaragozana es todo un misterio. Si poseyéramos el don de la ubicuidad y el de la intemporalidad, no nos constaría nada rebobinar y contar su historia. No es el caso.

Nota:  (Parte del texto lo he tomado del artículo "Las rocas más antiguas" de Carl Zimmer en el número 452 del mes de mayo de la revista Investigación y Ciencia)

sábado, 17 de mayo de 2014

Half cuore

Medio corazón. Esa es la forma de la nueva piedra que traigo a exposición pública. Su peculiar color violáceo delata, quizás, su origen ígneo y, ampliada en la pantalla del ordenador, parecería como si crípticas inscripciones sólo visibles para expertos geólogos anunciaran alguna suerte de evento indescifrable.


No sé cuanto tiempo permanecerá en el camino ni qué o quién será la que la remueva, pero es muy probable que ella disfrute de acontecimientos que ya habrán quedado vetados para mí.

viernes, 16 de mayo de 2014

Juguetonas

Aquí tenéis una colección de traviesillas. He dado en llamarlas Juguetonas porque, aunque no cumplen misión alguna, esta primavera están disfrutando de lo lindo.


Están muy pendientes de cuando pasa el tren y del ir y venir de vehículos por el camino. A veces se sorprenden con los relinchos de los caballos que pastan tranquilamente en el picadero que tienen enfrente. Otras veces se despiertan sobresaltadas, por la noche, con el penetrante canto de un búho que anida en las cercanías.

Alguna tiene que aguantar el pútrido olor de una colilla arrojada con desdén por algún desconsiderado...

El origen de Juguetonas es incierto. Unos dicen que han estado allí toda la vida y otros comentan
que vinieron trasportadas en un desvencijado camión con grava. Lo que es seguro es que en el momento que molesten serán arrinconadas o, incluso trasladadas a otro lugar que se determine.

jueves, 15 de mayo de 2014

Pasadera

Pasadera es diferente. No llegó a la huerta zaragozana por su propio pie. La trajeron varios agricultores para cubrir parte de una acequia que pasa por el camino.



















Desconozco sus orígenes pero no creo que la fueran a buscar muy lejos. Tampoco se cuanto tiempo hace que la ubicaron en su actual emplazamiento. En todo caso, si pudiera hablar, seguro que también nos contaría suculentas historias de su nacimiento y posterior devenir pétreo.

Los átomos de Pasadera, al igual que los de todo lo que existe, fueron configurándose con el paso de millones de años para dar una piedra como resultado. De momento la dejamos reposar, tranquila, realizando su función. Seguro que se siente orgullosa de la misión que tiene encomendada. Y, además, de vez en cuando disfruta escuchando el titileo del agua discurriendo mansa debajo de ella ¿Qué le deparará el futuro? Me encantaría poder visualizar a cámara rápida có
mo terminará Pasadera su existencia.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Arenisca




















Arenisca empieza a dar muestras de cansancio. Ha perdido parte de su pétrea piel y empieza a mostrar signos de debilidad en su cuerpo. Al igual que Fortunata, también nació en el Pirineo. Pero su vida fue más tempestuosa. Y, en su momento, quedó apresada en el lodo después de un formidable tormentón hace nada más y nada menos que 43 millones de años.

Allí entró en hibernación hasta que 31 millones de años más tarde, con una nueva crecida del río volvió de nuevo a disfrutar de los rayos del sol. Rodó y rodó durante mucho tiempo y también vivió tiempos de espera en los que no ocurría nada especial. Entonces aprovechaba para escuchar los formidables pasos de los grandes saurios. Todavía se estremece al recordar aquella época. En una ocasión uno de aquellos monstruos pasó justo por encima de ella. Ese fue su mayor momento de gloria.

Hoy, al ser fotografiada por mí, me ha dado la impresión de que Arenisca sonreía e incluso que, con un inaudible susurro agradecía mi dedicación.

¡Aguanta en tu sitio, Arenisca! Todavía puedes disfrutar de varios millones de años más de vida. Eso si los humanos no deciden recogerte algún día y convertirte en polvo para fabricar cemento.

martes, 13 de mayo de 2014

Fortunata




















Os presento a Fortunata. Su nombre proviene directamente del latín fortunatus (afortunado/a). Y, realmente lo ha sido desde el momento que ha abandonado su mísero anonimato para trasladarse al estrellato de mi blog y, por extensión, al mundo entero.

Mi historia propuesta para Fortunata comienza en sus orígenes (Los Pirineos) donde hace unos 50 millones de años en el período Oligoceno-Mioceno emergió formando parte de un conglomerado rocoso que dio lugar a la cumbre de un montaña (por ejemplo, el pico Argualas). Allí pasó mucho frío y aguantó mucho viento y tempestades. Hasta que un día la gran roca de la que formaba parte, se fracturó por efecto de la enésima helada y comenzó a rodar, a rodar, hasta que llegó al río Gállego.

Milenios y milenios de crecidas y desbordamientos del río hicieron que Fortunata fuera puliendo sus afiladas aristas y volviéndose más suave y redondeada. Y posteriores avenidas del río Gállego a su desembocadura la llevaron a las inmediaciones de la huerta zaragozana donde después de miles y miles de vueltas del arado, afloró de nuevo y quedó (no se sabe por cuánto) fijada al camino por el que voy todos los días al instituto.

¡Enhorabuena, Fortunata! Has aguantado los embates del tiempo sin deshacerte totalmente. Has conservado incólume tu integridad.  ¡Si pudieras hablar, seguro que me contarías cosas muy suculentas!

lunes, 12 de mayo de 2014

Elogio a las piedras

Nos las encontramos por todas partes, pero habitualmente no hacemos mucho caso. Las hay de todo tipo y pelaje: de forma redondeada, puntiaguda, con colores, decoloradas, grandes, pequeñas, medianas.... de mil y una texturas.


Sí, amigos, esta entrada va dedicada a las piedras. Aunque siempre las clasificamos como objetos inanimados no podemos perder de vista que también ellas son el producto de los cambios y modificaciones que se han ido operando desde la génesis del universo hace millones y millones de años. Son hermanas nuestras. Tanto ellas como nosotros, todos nos hemos gestado a base de convertir y reconvertir el hidrógeno primordial en los hornos estelares. A base de explosiones de supernovas, de choques de galaxias, de sufrir los empellones de la energía y la materia oscuras.

Nuestra historia común ha sido muy violenta. Visto con la perspectiva de millones de años desde el inicio, sólo a base de grandes desgarramientos y enormes cataclismos, ha sido posible que ahora compartamos este tiempo común. Gracias a que, en algún momento, los restos de la explosión de una estrella (o de varias de ellas) y a la ayuda de grandes nubes de gas intergaláctico, comenzaron a agruparse para constituir nuestro actual sistema solar y, en tercer lugar, por cercanía al sol, nuestra madre tierra y todo lo que existe en ella. ¡Maravilloso!



Aunque, a decir verdad, en principio, al universo ni le van ni le vienen los términos humanos ya que desconoce la escala de nuestros pensamientos más profundos. Que se sepa, por el momento, no se detecta ningún "plan".

Y si nos trasladamos a la escala microscópica, todavía nos quedamos más estupefactos según nos vamos adentrando en las más íntimas profundidades de la materia, según vamos accediendo a las partículas más pequeñas... los electrones, los quarks... Todas ellas componiendo una maravillosa sinfonía que va conformando la materia...

Así que, a lo largo de la semana os iré presentando a algunas de estas amigas que encuentro en mi camino al trabajo todos los días. Y os relataré su historia -la que yo imagino- de cada una de ellas.

Empieza pues la ¡SEMANA DE LAS PIEDRAS!