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viernes, 1 de abril de 2016

Tus padres

Resultado de imagen de carácterYa de mayor, muchas veces te sorprendes de comportamientos, aficiones o dedicaciones en las que, casi sin querer, te ves involucrado. Y te das cuenta de forma nítida y patente que tras ellos está la huella de tus padres.

Te das cuenta que ese afán por arreglar, esa pasión por el campo, por la naturaleza, ese continuo generar ideas de negocio o, sencillamente, tu estilo de relación con los demás, le debe mucho, muchísimo a tus progenitores.

Y, por otro lado, ya en el "debe", se situarían los malos humos, los prontos, la tendencia al enfado u otras muchas rarezas también adquiridas en la relación con tus ascendientes.

La única forma de cambiar, de adquirir nuevos esquemas, consiste en la relación directa y continuada con otras personas que sean referencias para ti. De esa interacción también podrás obtener nuevos modos de ver las cosas, formas diversas de interactuar con los demás.

Algo podrás modificar, pero la base de tu personalidad, tu carácter, se debe, en lo fundamental a tus progenitores. Son esquemas aprendidos y muy difíciles de modificar. Para bien y para mal.

jueves, 31 de marzo de 2016

De cómo el viento transforma el carácter


"Hoy hace un día de perros". Frase que coloquialmente usamos cuando no nos congratulamos con el tiempo atmosférico que nos toca.

Algo tiene el viento cuando sopla que tanto nos perturba. Cada cual le atribuye algún efecto negativo: el origen de algún desajuste corporal, el incremento de las dolencias de todo tipo e incluso, a veces, la génesis de nuestro mal  humor.

Al organismo humano le agrada la placidez, la quietud, el orden. Y el viento representa, precisamente todo lo contrario. Cuando las rachas son especialmente intensas, nuestro desasosiego se incrementa. Es probable que viejos genes dormidos se pongan en alerta ante la supuesta inminencia de alguna desgracia, alguna catástrofe.

Y quizás también este sentimiento sea algo universal en el mundo de los mamíferos. Sin ir más lejos mi perro Cosmo es un sensor especialmente cualificado del aire. A poco viento que haga, el animal comienza a hacer requiebros, piruetas y renuncios. Se le ve tan alterado que no hay forma de hacerle entrar en razones. No se centra en nada. Igual que su amo, que hoy, a duras penas, con la airera que hace ha tenido que realizar un notable esfuerzo para escribir este artículo.  

miércoles, 30 de marzo de 2016

Esfuerzo y tesón


Hoy he ido a dar una vuelta por sus colmenas con un apicultor. El hombre ya rondará los 70 si no los supera. Pero es de admirar su afición, conocimiento y dedicación por el mundo de las abejas.


Poco a poco con empeño y constancia se ha ido haciendo con un importante número de colmenas. Ha tenido que buscar los emplazamientos, solicitar y tramitar los permisos correspondientes y acondicionar el terrero. Colocar las colmenas y seguirlas con diligencia. Así, pasito a pasito se ha ido construyendo su personal universo apícola.

Mantiene su "ganadería" con especial dedicación. Y extrae una miel riquísima que hace las delicias de todo el mundo.

Cuando le preguntaba cómo ha ido construyendo semejante imperio apícola, el me ha contestado de forma amable y también lacónica: esfuerzo y tesón, me ha dicho. Esa es la clave.

martes, 29 de marzo de 2016

Primavera adelantada

Oficialmente la primavera comenzó el día 21 de marzo, pero en lugar de esperar a la floración, me gusta adelantarla y adornar el jardín con bellos especímenes adquiridos en el vivero.

Así el disfrute de los encantos primaverales comienza al menos un mes antes. 

lunes, 28 de marzo de 2016

Humanoides y animales robots

Las cosas van muy adelantadas en el mundo de la robótica. Desde los viejos tiempos en los que la televisión nos mostraba un tosco Asimo japonés hasta la actualidad, la tecnología ha avanzado un montón. Y los desarrollos robóticos los mismo.

Casi da miedo ver las capacidades que ya desarrollan los últimos prototipos. Caminan como los humanos o los cuadrúpedos y muestran ya una capacidad de comprensión digna de encomio.


¿Os cuesta creerlo? Echadle un vistazo a este enlace y a este otro y ya me diréis.


          

domingo, 27 de marzo de 2016

Yo también me llamo Earl

Resultado de imagen de me llamo earlAdemás de divertirte, siempre aprendes cosas nuevas de algunas series de televisión. En el caso que nos ocupa, tenemos a Earl, el protagonista, que mientras está hospitalizado y todavía bajo los efectos de la morfina escucha el concepto del Karma en el show de Carson Daly y concluye que su mala suerte está causada por su estilo de vida, por lo que decide hacer una lista de los errores cometidos en su vida para ir tachándolos conforme los enmiende para que, de este modo, su vida mejore.

Earl empieza por enmendar el haber tirado papeles al suelo recogiendo la basura del motel, lo que lleva a volver a encontrar su billete de lotería perdido. Esto le convence definitivamente de lo acertado de su decisión.

Así pues, a lo largo de los 96 episodios de la serie, nuestro protagonista va corrigiendo errores y compensando sus desatinos para, posteriormente, borrarlos de su lista.

Y viene la cosa a cuento de que yo también pienso que todo el mundo tenemos -si no escrita sí en la mente- nuestra particular lista de acciones de dudosa ética, de desaciertos, de despropósitos que en su momento cometimos. Allí está rondando en nuestra cabeza. De vez en cuando se nos aparece con más definición. A veces, intrincados sueños representan simbólicamente alguna de esas desafortunadas acciones. En otras ocasiones el relato de algún amigo nos conduce a situaciones similares vividas también por nosotros...

Así es que, al igual que Earl, yo también quiero reconciliarme con algunas situaciones que no resolví adecuadamente en el pasado. Ya he empezado a redactar mi lista. Ahora hay que poner en práctica los actos de enmienda.

sábado, 26 de marzo de 2016

Desafortunada iniciativa


Aquí tenemos el ejemplo de una iniciativa desafortunada: aparcamiento subterráneo para bicicletas. Un complejo -y supongo que costosísimo- sistema que, en su día, se ideó con la finalidad de estacionarlas y que ahora ni funciona ni se usa. Me choca lo de subterráneo porque deja traslucir la idea de esconder, de ocultar. Muy en consonancia, por cierto, con la época del "boom" de la construcción.

Sí, es verdad que eran otros tiempos. No existía la sensibilidad ciudadana por el trasporte no contaminante. Ni tampoco los carriles-bici.

Quizás, en lugar de demoler la estructura de cristal, que ahora ya no tiene utilidad alguna, no fuera mala idea dejarla en su sitio pero como recuerdo, como exponente o  icono de los excesos de tiempos pasados y ejemplo de que, al final, la racionalidad se impone.