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miércoles, 6 de enero de 2016

martes, 5 de enero de 2016

Seguir el protocolo


Cuando veo situaciones como las que muestra la foto, no puedo evitar mi sorpresa y decepción. Ambas van unidas porque, inevitablemente, pienso en la cadena de acontecimientos que han dado lugar, finalmente, al apaño que con demasiada frecuencia se suele ver en los servicios de distintos establecimientos.

Y, si como es el caso, los lavabos son de una entidad pública, puedo imaginar sin demasiado esfuerzo el "protocolo" que se ha seguido para "solucionar" el problema:

Probablemente las señoras de la limpieza comunicaron a conserjería el aviso del urinario estropeado. Con un poco de suerte, la incidencia se transmitió a lo largo del día al encargado -si lo hay- del mantenimiento. Y también es posible que este se lo dijera al empleado especialista -si lo hubiera-

En este tramo se debería haber solucionado el asunto pero es evidente que algún eslabón de la cadena ha fallado ya que, al final, se ha optado por la tradicional bolsa de basura y el inefable celo. En qué punto se ha roto la cadena de comunicación es un enigma. Cómo y cuándo se solucionará finalmente la avería constituyen también dos interrogantes de envergadura. El detalle fino de lo que realmente ha pasado sólo nos los podrían facilitar los empleados del establecimiento enterados de la rotura.

Reconozco que me he quedado con la curiosidad de saberlo.    

lunes, 4 de enero de 2016

Jubileo


El domingo día 3 de enero tomé esta foto. Me llamó la atención la estricta regulación de días y horas para ganar el jubileo del Año de la Misericordia. Y también me chocó el contraste entre las indulgencias y los 4€ que cobran por visitar La Seo.

domingo, 3 de enero de 2016

Río Gállego o... Río Negro

Ayer mismo tomé estas fotos del río Gállego en su desembocadura. No pueden ser más gráficas. Dan cuenta del supino olvido de este río pirenaico. De la dejadez de todos: de las confederaciones hidrográficas, de los poderes públicos y -no lo olvidemos- también de los ciudadanos.

No se comprende el abandono y la desidia con la que la ciudad entera de Zaragoza se desentiende del pobre Gállego. Son ya muchos años de vivir de espaldas al río. De ignorar la fetidez de sus orillas, el color marrón-preocupante de sus aguas, la ausencia de vida...

Tampoco se entiende que con la vasta legislación europea sobre el tema se pueda mantener un río muerto en nuestra ciudad, en nuestro país...

La larga tradición nacional de descuidar los entornos naturales alcanza su máximo umbral en el caso del río Gállego. Hoy es un buen día para recordarlo. Volveré a hablar de la situación, si Dios quiere, el día 3 de enero de 2017. Veremos lo que habrá dado de si el año 2016 en este ámbito ¿Alguien cree que habrá cambios?

El pobre río llega agonizante a su desembocadura en el Ebro

Sólo una contundente actuación reparadora podría salvarlo

Ni rastro de vida en sus orillas. Las aguas negruzcas lo dicen todo

sábado, 2 de enero de 2016

Rogativas



Después de tanto tiempo sin llover, por fin parece que despuntan nubes anunciadoras de lluvias. Falta hace que llueva porque los seres vivos, en general, ya lo reclamamos. Tanto día sin lluvia produce desasosiego, contrariedad, malas vibraciones.

Y el otro día recordaba la plegaria que, según mi madre, se solía cantar en rogativas cuando se sacaba a los santos en procesión para que concedieran el preciado líquido:

"Agua madre, agua, que la seca es grande
Si no lo remedias
Moriremos de hambre"

¡Cómo han cambiado los tiempos! Antaño se creía de verdad, de buena fe, que, gracias a las plegarias de los fieles devotos, con la intersección de los Santos y si era menester de Nuestra Señora,  el Creador concedería a los moradores de tal o cual pueblo el líquido elemento.

Hoy sin embargo, se conocen bastante bien los mecanismos que rigen la evolución de la climatología. Los pronósticos afinan cada vez más y las dinámicas de la atmósfera son recreadas con suma precisión en los cada vez más potentes ordenadores. Disponemos de cinco satélites meteorológicos estacionarios y de varios más de órbita polar que proporcionan datos actualizados permanentemente de las condiciones meteorológicas. Visto con la perspectiva actual suena bastante infantil la idea de que, por sacar una estatua y recitar unas coplas, alguien, en algún lugar no determinado, tomaría nota y decretaría que lloviera en esa localidad.

El avance de la razón es imparable. Y el insaciable deseo del ser humano por conocerlo todo convierte las creencias de antaño en puro folclore.

viernes, 1 de enero de 2016

330 azarollas

Que la memoria dispone de múltiples registros no es un secreto para nadie. Todos nuestros recuerdos, nuestras experiencias, van ligados, de una u otra manera a un momento en el tiempo, a un olor, a un sabor, a un movimiento...

Y hoy, cuando he extendido y tapado los nísperos europeos para facilitar su sobremaduración me he visto representado a mí mismo de niño, por estas fechas, en la falsa de mi casa del pueblo, apretando con delicadeza, una a una, las azarollas a ver si alguna había madurado.

No me preguntéis cómo esa fotografía a venido a mi mente. Ha sido automático. Muchas veces el cerebro no entiende la lógica estándar. Y mucho menos la digital. Configura sus evocaciones como quien prepara una receta de cocina: un poquito de emoción por aquí, otro de nostalgia por allá, el recuerdo de nuestros seres queridos, la conciencia de lo que fuimos, el vértigo de cómo pasa la vida.... Al final... ¡Tachaaaannnn! la imagen que nos traslada a la infancia y que nos sorprende y sobrecoge, aparece prístina, nítida. Tan clara que casi nos deja descolocados. Pero ahí está. No podemos sustraernos a ella. Nos recuerda lo que fuimos, lo que vivimos y cómo nos sentimos...

Sí, es verdad, no son azarollas, pero como si lo fueran.